Aparcar en la chabola y algo más
MANOLO MOLTÓ MIRALLES
De todos es conocido, que como consecuencia indirecta del
Covid-19, se ha agudizado el problema del aparcamiento en la chabola
del forestal y a buen seguro, que en menor medida, en otros lugares
de nuestro inmenso término donde la gente aparca, da un paseo (es mi
caso) o emprende una caminata.
Al parecer se están buscando fórmulas
para dar algún tipo de solución. Modestamente sugiero que se viese
algo equilibrado, pues todo indica que la masificación se concentra
de 8 de la mañana a las 14 horas sábados, domingos y festivos.
Deseo comentar que somos muchos los mayores y familias con niños,
etc, los que hacemos uso del coche los días laborables hasta la
chabola y desde allí hacemos esparcimiento a pie sin las molestias
de los coches, y que de cerrarse drásticamente, perderíamos ese
placer y en los tiempos que corren, casi es una necesidad.
Permitidme
comentar también la excesiva velocidad a la que bajan algunos
ciclistas (no todos) en el tramo hacia abajo a espaldas de la
chabola, con el consiguiente peligro para niños, personas mayores y
los que llevan auriculares. Deberíamos ser capaces de convivir
peatones y ciclistas, sin dar pie a que se tuviesen que poner bandas
reductoras en el asfalto o lo que procediese, pagando una vez más
justos por pecadores. Con mis mejores deseos en estas fechas de
incertidumbres y zozobras, pero también de esperanzas.







