Monarquía bananera
Esto era un rey que tenía
un ingente capìtal. Cuando la reina
Sofía
preguntaba qué quería,
el defraudador real
casi siempre
respondía:
¡un paraíso fiscal!
Su heredero, preparado
nadie sabe
para qué,
no lo había imaginado.
Se encontró con un fregado
y con
un padre que fue
-lo mismo que su cuñado-
obrando de mala fe.
Y lo
más descabellado
es que nada fue ilegal
y, ni siquiera, pecado.
Dice
el Constitucional
que estudia el libro sagrado
que nuestro rey
preparado
lo podría hacer igual.
Miente en Navidad el rey.
Miente
soberanamente
cuando defiende insistente
la igualdad ante la ley.
Y
aún más, si dice que siente
cómo padece su grey,
desde Botsuana,
indecente.