El muro del camino de Ferrussa
Con este título, al poco de construirse el nuevo muro de
contención en el lugar situado a la parte de arriba de la finca
“Ferrussa”, hice un comentario en este semanario elogiando lo
conveniente de su construcción, y es que, con ello, se evitaba que
el posible derrumbe del que había pusiera en peligro a los muchos
que transitan por ese lugar, bien andando, en bicicleta, moto o
coche.
También, aprovechando los 21 paneles que lo conforman y
considerando que los murales o grafittis están demostrando un
favorable impacto cutural y visual (véase el que existe en el
edificio de Telefónica o el reciente en la calle Luis Chorro, en el
lateral de la biblioteca municipal, exaltando la figura y
sentimientos de nuestro poeta Paco Mollá), animaba a quien pudiera
hacerlo realidad y, a través de él, solicitar la colaboración a
las diversas entidades de la zona para la realización de un conjunto
de este tipo de grafittis que, al tiempo de dar belleza al lugar,
sirviese para promocionarles, con propaganda estática, a través de
cualquier dibujo que tenga que ver con la actividad que desarrolla o
simplemente por querer contribuir a su realización con alusiones a
esta zona tan privilegiada de nuestro entorno y nuestros parajes
naturales.
Ciertamente la situación económica en la que estamos
inmersos da para pocas iniciativas de este orden, pero si se pudiese
llevar a buen término se le daría otra visión a este muro, se
embecellería este lugar que semeja la entrada de nuestro emblemático
monte del Cid, darían motivos para el comentario económico o
cultural, al tiempo que perderían oportunidades quienes consideran
que toda pared, excepto la suya, es buena para dejar constancia de
sus desahogos de cualquier condición.
Al final de aquel comentario,
si dejaba estas reflexiones en manos de quienes pudieran hacerlo
realidad, he de confesar mi fracaso en lo que se refiere a la
petición cultural, no así al que corresponde a la parte de los que
consideran que -casi- todas las paredes sirven para reflejar y dar a
conocer sus desahogos. De momento ya comienza a haber alguno pero,
como vaya cundiendo el ejemplo, y ojalá me equivoque, no se ha de
tardar mucho en ver este muro, si no se consigue embellecerlo, lleno
de frases y garabatos de todo tipo. Al tiempo.







