Semana Santa en Petrer
En las procesiones de Semana Santa participan nazarenos en
recogimiento sepulcral. Los penitentes ataviados con túnica cubren
la cabeza con un capirote. En mi juventud me recordaba al Ku Klux
Klan, de ingrata memoria.
En España, la Inquisición les ponía a
los penados de penitencia una coroza de cartón (finales s. XV). Las
cofradías de Semana Santa, para cumplir el anonimato del flagelado,
agregaron la túnica, el fajín, el antifaz y los guantes.
Procesiones que en algunas ciudades se convierte en espectáculo de
masas. Calles con un público que admira la imaginaria: preciosos
mantos, valiosos objetos artísticos, olor a incienso o sentir las
marchas procesionales, es una manera de acercarse al hijo de Dios a
través de una escultura.
En la antigüedad, cada paso era para una
mejor comprensión del pueblo iletrado. Un célebre escritor, en
cierta ocasión, dijo que las esculturas artísticas de la iglesia
son Biblias en piedra. La Semana Santa de Petrer se percibe de
recogimiento, de liturgias, de fe apacible, escasa de afluencia de
público y casi desconocida por los jóvenes. Hubo constancia grafica
de nazarenos en 1950, promovido por Francisco Rodríguez Martínez,
maestro de las escuelas nacionales, y por el sacerdote, Jesús
Zaragoza Giner, solo perduraron sobre tres años.
En la actualidad,
el Viernes de Dolores, con el Vía Crucis nocturno, organizado por
la Mayordomía del Santísimo Cristo. Encuentro de Jesucristo con la
Virgen de los Dolores en la plaça de Baix. La Dolorosa, imagen
bendecida el 19 de marzo de 1942, talla y andas donadas por Pepita
Payá y Santiago García Bernabéu. Vía Crucis que sirve de preludio
a la Semana Santa, desde el 2010.
La imagen de Cristo pertenece a la
escuela valenciana, donada por Juan Montesinos Andreu, bendecida el 3
de junio de 1943, apadrinado por Concepción López Paya (Petrer,
1914-1987) y Juan Bta. Poveda Poveda (Petrer, 1905-1994). El Domingo
de Ramos, bendición simultanea de Palmas y Olivos en la parroquia de
San Bartolomé, como en la de la Santa Cruz. Y la Romería hacia esta
última parroquia, finaliza con la Eucaristía.
Los días relevantes,
predomina la austeridad con el Jueves Santo, con la Santa Misa. La
institución de la Eucaristía en la Última Cena, con el tradicional
lavatorio de pies en la parroquia de la Santa Cruz y en la de San
Bartolomé, con horarios diferentes. La Procesión del Silencio a las
once de la noche, Jesús acarreando la Cruz, con el acento del
tambor. Desde el campanario, el tintinear de la matraca, cuando llega
la imagen. La iglesia permanece abierta, la Hora Santa a las doce de
la noche, donde se escenifica la permanencia de Jesús en el Huerto
de los Olivos, antes de su crucifixión.
La mañana del Viernes
Santo, Vía Crucis desde la iglesia de San Bartolomé hasta la ermita
del Cristo. La celebración de la Pasión del Señor, por la tarde.
Después, el Santo Entierro, con el Cristo yacente, obra bendecida el
uno de abril de 1942, donada por Salud Villaplana y Alfonso Chico de
Guzmán. El Sábado Santo, por la mañana, la Vigilia Pascual con la
ceremonia del fuego, el agua y la Resurrección de Cristo. El Domingo
de Resurrección, desde San Bartolomé, la Procesión del Encuentro,
entre la Virgen del Remedio y el Santísimo Sacramento, bajo Palio.
En la plaça de Baix, la Virgen del Remedio efectua tres
genuflexiones frente a Jesucristo, bajo Palio, antes de entra en la
iglesia. Dosel construido por la casa Jorba (Cal Jorba), de
Barcelona, bendecido el uno de julio de 1943, los padrinos y
donantes, Amancia Poveda Poveda y Luis Maestre Beltrán. Finalizada
la procesión, la Santa Misa del Domingo de Resurrección. La Virgen
del Remedio, una imagen bendecida el 5 de octubre de 1939, la
comisión pro-construcción de la patrona, lo encargó al taller
valenciano de Venancio Marco Roig (Yecla, 1871-Valencia, 1941).
La
nueva imagen de la Patrona de Petrer, se halla en una hornacina de la
sacristía, por no avivar las ilusiones de los feligreses, y no
guardar similitud con la antigua (siglo XVII). Entonces pensaron
reconstruir el busto carbonizado, que no conservaba el pelo ni su
policromía. Un delicado trabajo encomendado al maestro imaginero
José María Ponsoda Bravo (Barcelona, 1882-Valencia, 1963).
Coincidiendo con su restauración, la parroquia recibió un
inesperado presente, según la revista cultural Festa, en el artículo
“Devoción a Nostra Senyora del Remei, imagen que fue obra de los
ángeles”:-el Niño Jesús que resultó ileso de la quema en los
sucesos de la Guerra Civil y que un vecino lo recogió manteniéndolo
oculto hasta acometer la nueva imagen, entregándolo bajo secreto de
confesión-. (Poveda, 2005:164-184)
La cofradía de la Virgen
del Remedio realiza un meritorio esfuerzo con el montaje de las
imágenes, los arreglos florales y sacar a la calle los pasos, cuenta
con la ayuda de la Mayordomía del Cristo, que en ocasiones son las
mismas personas. La Semana Santa de Petrer, sin opulencias pero de
animosas sensaciones, no ha salido a la calle el pasado año 2020. Y
por segundo año consecutivo a causa de la pandemia de la
coronavirus, en plena tercera ola, enero de 2021, el obispado de
Orihuela-Alicante confirmó la suspensión a través de una circular
a las cofradías.
Pero el 2022, el campo volverá a reverdecer en
múltiples tonalidades, los trigos comenzaran a espigar, los
almendros sin flores blancas pero verdes y generosos de almendrucos o
los pámpanos de la vid de un verde suspirado. La amapola, como la
Semana Santa, percibe luz primaveral en pincelada de pétalos rojos
que matiza su belleza y su espiritualidad religiosa







