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sábado, 19, septiembre, 2026
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El tío Tonyina. Arte, Oficio y Linaje            

Por: Vicente Poveda López

Hay historietas de historias que producen placer, como escuchar sus atribuciones. Sumergirnos en su anecdotario, dibujado a través de la palabra, de los gestos, de las expresiones, de las narraciones que moldearon sus penetrantes vivencias. Interpretar la realidad mediante las historias que contaron, en cada una que leemos, que escuchamos, que sentimos, como una pincelada que permita entrar en cada protagonista, para percibir a los héroes y heroínas que pueblan la memoria de los relatos. Saciar las necesidades humanas de historias, a través del lenguaje, contagiarla de emociones, pues, acomódese lectora o lector interesado, a recrear la herencia genética.   

El tío Tonyina, es nuestro célebre personaje a narrar, no tenía secretos en el arte de su oficio. Se llamaba Vicente Verdú, hermano de otro acreditado interlocutor, el tío Galbis. Ambos provenían de una familia de tradición carpintera. El padre, también llamado Vicente Verdú, tenía el taller en el “Molinet”, en su carpintería remedio los grandes desperfectos de las enormes puertas de madera de la iglesia de San Bartolomé, dejándolas como nuevas. También, elaboró una artística escalera de caracol torneada en madera maciza, para una noble casa de la calle Mayor de Elda, cuyo pomo representaba la cabeza de un colosal león. Pero, el tío Tonyina no finalizaba la tarea, se recreaba en su musa inspiradora, el propietario le insistía que terminase. Tanto se quejo, que el tío Tonyina le contestó lanzándole un cincel, incrustándose en la pared a escasos metros donde se hallaba el dueño, y de esa manera finalizaron las quejas. Pues, el hijo mayor, heredo de su padre, el ingenio de la ebanistería. Entre tableros, sierras, escuadras, cepillos, gramiles y el típico banco de trabajo, repleto de serrín cometía sus obras: sonoras matracas para la Semana Santa o peonzas para las delicias de los niños. Y es el cronista de la Villa, Hipólito Navarro “Guitarra”, quien relata en la revista “Petrel”, editada por el consistorio, sus loables facultades:     

-Pero por lo que mayormente era conocido el tío Toñina por todos, era por su especialidad en fabricar cajas mortuorias de todo el pueblo. ¡Bueno, de todo el pueblo que se moría! Rara era la vez no veía yo por allí la confección o aditamento de cualquiera de estas cajas. Las fabricaba en stock y en diferentes medidas y las subía al porche de su casa sin darle los últimos toques. Empleaba maderas algo bastas para esto y creo que, en alguna ocasión, ponía también tablas de los cajones de tabaco que solían suministrarle los estancos, muy fuertes por cierto, con lo cual los muertos solían ir bien perfumados…-                     (Navarro Villaplana, Hipólito, 1973)

La grandeza y  voluntad del tío Tonyina se identifica por si sola, ya que al reutilizar las tablas de los cajones de tabaco, conseguía aprovechar los materiales utilizados con anterioridad. Aunque su mujer también hacia uso del reciclaje, ya que estaba cansada, que por arte de magia, desapareciesen de la despensa, “llonganisses, botifarres i xoriços”, para evitar sorpresas, en ocasiones, el aromático embutido lo ocultaba en el interior de aquellas cajas de singular artesanía, que hacia su marido. Hipólito Navarro, también memorizó:-Al recordar a este personaje, el tío Toñina, siento el reconocimiento a su bondad, la paciencia, el cariño y la singular acogida que siempre me profesaba…-.       

El trabajo literario que dedicamos al tío Galbis, recibió de su hermano mayor, el tío Tonyina, el encargó de construir la segunda farola de los flamencos. El Tercio de Flandes, era una comparsa consolidada, por lo que no es de extrañar que en la revista de su 125 Aniversario (1879-2004), la primera farola, la registrásemos en la última década del siglo XIX:-Uno de los cofundadores de la comparsa, Vicente Verdú “tío Toñina”, era un reconocido carpintero, y es posible que tuviera mucho que ver con la ejecución de la farola. Aunque no especifica ninguna fecha seria construida en el año 1890-.

La biografía del tío Tonyina parece que no es sobresaliente, sin embargo, era un versado en lo que le encomendaban, le venía de estirpe familiar, un artesano de pura cepa, igual que su padre y su hermano pequeño, también tenían en común un  preponderante genio. Su aportación profesional, en la primera farola, entra dentro del razonamiento en su construcción, entre otras cosas, porque en el pueblo no había otro “artista ingenioso”. Según la revista del XXV Aniversario de la fila Cruzados (1979-2004), localizan, y se encargan por iniciativa propia, de la restauración de la primera farola. En el interior de ambos lienzos de la farola (delantero y posterior), habían manchas de cera producidas por goteo de arriba-abajo de una vela de la parte superior, suprimieron un cordón trenzado de luz, de principios del siglo XX. De la citada colaboración literaria, hacemos la siguiente transcripción:    

-Es digno de mención la labor de restauración que ha efectuado doña Alicia Sala Villaverde, con la colaboración de don Domingo Oliver, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Valencia y de don Heliodoro Corbi, especialista en Estudio de Diseño. Para datar la mencionada farola nos puede valer el programa manuscrito de fecha 24.03.1890 que hace referencia por vez primera (según los documentos que poseemos) del uso de farolas en la retreta “cada comparsa llevará una farola a capricho y cada individuo llevará un farol a la veneciana…” También nos puede servir el programa de 1892, en el apartado de condiciones nº 5 “Cada comparsa se proveerá de una farola para la retreta, cuyo coste no ha de exceder de cincuenta pesetas”. Aunque no tiene importancia, seguimos pensando en el año 1890, por la sencilla razón de que los flamencos fue una de las comparsas pudientes de la época y su coste en absoluto era un impedimento. Los Moros Viejos también conservan una farola que precisamente reseña el año 1890-.    

            (Poveda López, Vicente, 2004:38-39) La sala temporal del Museu Arqueològic i Etnogràfic Dámaso Navarro, exhibió una muestra desde el 18 de septiembre de 2021, titulada “Trabajando la madera: la carpintería tradicional en Petrer”. Un repaso a las décadas  históricas de la carpintera y ebanistería en nuestra villa, que dio trabajo y sustento a generaciones de familias. Los fondos del museo donados por vecinos, aportaron una selección de herramientas, esculturas, objetos y maquetas (moldes de hormas en miniatura) de fínales del siglo XIX y principios del XX.  La exposición finalizó el 05 de diciembre de 2021. Una muestra etnográfica que representa tradicionalidad y homenaje a los carpinteros en Petrer.   

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