Un grupo de jóvenes de Petrer, acompañados por el párroco de San Bartolomé, Miguel Cano, participó en la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Lisboa y contó con la presencia del Papa Francisco
La Jornada Mundial de la Juventud, JMJ es un encuentro de jóvenes de todo el mundo con el Papa, una peregrinación, una fiesta de la juventud, una expresión de la Iglesia universal y un fuerte momento de evangelización del mundo juvenil.
La JMJ es una invitación a una generación determinada a construir un mundo más justo y solidario y, aunque su identidad es claramente católica, está abierta a todos, tanto a los más cercanos a la Iglesia, como a los más distanciados.
Pretende proporcionar a todos los participantes una experiencia de Iglesia Universal, fomentando el encuentro personal con Jesucristo. Es un nuevo impulso a la fé, a la esperanza y a la caridad de toda la comunidad del país de acogida, promoviendo la paz, la unión y la fraternidad entre los pueblos y las naciones de todo el mundo.
Este año este encuentro entre los jóvenes y el Papa Francisco tuvo lugar en Lisboa, a principios del pasado mes de agosto, en concreto, del 1 al 6. El “Campo de Graça”, ubicado en el Parque Tejo, fue el escenario de ese acercamiento del Santo Padre con más de un millón de jóvenes
Entre esos miles de jóvenes, se encontraba un grupo de Petrer que se desplazó a la ciudad lisboeta junto con el párroco de la Iglesia de San Bartolomé, Miguel Cano.
Dos meses después de haber vivido esa experiencia, las hermanas Sol y Candela Vidal San Bartolomé, comentan que cuando llegaron a “Campo de Graça”, en un primer momento, fue impactante, algo increíble que, por muchos videos que habían visto de otras ediciones de la JMJ, no se habían imaginado nada así.
Todas ellas, al igual que sus compañeros, coinciden en que, en algún momento de sus vidas se habían sentido raras, como “señaladas” por vivir desde la fé. Pero, ese sentimiento ha desaparecido por completo puesto que en la Jornada Mundial de la Juventud pudieron comprobar que de “raras”, ni ellas ni ellos, tenían nada. Pudieron comprobar con sus propios ojos que eran miles y miles de jóvenes que, como ese grupo de petrerenses, había optado por una forma de vida en la que la fé tenía peso y estaba muy presente.
Para todos los que participaron en el JMJ-23, la experiencia ha sido muy enriquecedora, repleta de vivencias únicas, que ha fortalecido su fé y que muchos de ellos están dispuestos a repetirla.
Quieren volver a compartir un encuentro con el Papa Francisco y si nada se lo impide, en 2025 viajar a Roma para vivir, en primera persona, el Año Jubilar y, en el año 2027, volver a participar en la Jornada Mundial de la Juventud que está previsto que se celebre en Corea del Sur, en concreto, en Seúl.
Esta experiencia, según ha comentado el párroco de San Bartolomé, ha sido muy positiva para los jóvenes de Petrer porque estaban en un momento en el que había alcanzado la meta de la Confirmación y no veían claro el seguir o qué hacer a partir de ahí, por lo que el JMJ-23 ha supuesto un revulsivo para ellos.
Ahora, son conscientes, ha matizado Miguel Cano, que después de la Confirmación se abre un abanico para ellos de posibilidades para vivir la fé junto a otros muchos jóvenes.
“Días en las diócesis”
Pero, además, parte de ese grupo viajó a Portugal una semana antes para participar en “Días en las diócesis”. Se trata de un encuentro basado en la integración de jóvenes de todo el mundo en las comunidades parroquiales, en las diversas diócesis del país. A lo largo de esos días, los participantes pueden conocer mejor la región que los acoge, así como la Iglesia local y sus especificidades, alojándose en dependencias públicas o parroquiales o, bien, con una familia de la diócesis.
Junto a Miguel Cano, siete jóvenes petrerenses viajaron la última semana de julio al municipio de Anadia, perteneciente a la Diócesis de Aveiro, para ser testigos y vivir en primera persona esa convivencia con los parroquianos de esa localidad portuguesa.
De esa experiencia, Thelma Martínez Fernández y Beatriz Pellín Ruiz destacan la hospitalidad de las familias que les acogieron con los que tuvieron la oportunidad de poner en común experiencias basadas en la fé.
Como muestra de agradecimiento a esa gran acogida, a cada una de las familias que abrieron las puertas de sus casas para que esos jóvenes petrerenses pasaran esos días como uno más de la casa, se les obsequió con un plato de cerámica con la imagen de la Patrona de Petrer, la Virgen del Remedio.
Durante esa semana previa al JMJ-23, Thelma y Beatriz, al igual que el resto de compañeros que participaron en el encuentro “Días en las diócesis”, compartieron momentos de oración, de catequesis, de celebración de la Eucaristía, pero, también, pudieron visitar los museos de Ílhavo, Águeda y Aveiro, pasear por una campiña de vides y disfrutar y socializar en un festival cultural.
Grupo Petrer en el JMJ-23
En concreto, el grupo de jóvenes de Petrer, capitaneado por Miguel Cano Crespo, que viajó a Lisboa para participar en el JMJ-23, estaba formado por: Beatriz Pellín Ruiz, Valeria Poveda Sala, Carolina Buendía Verdú, Thelma Martínez Fernández, Yaiza Muñoz García, Francisco Montoya López, Samuel González Román, Mara Martínez Montesinos, Sol Vidal San Bartolomé, Mónica Arráez Grande, Fernando Selva Poveda, Miguel Iborra Pérez, Sara Pelayo Blasco, Candela Vidal San Bartolomé, Maite Andreu y Beatriz Ruiz Miralles.

















