La Santa Sede le concedió el Año Santo Jubilar a la Mayordomía del Santísimo Cristo de la Sangre del Monte Calvario, con motivo de los 350 años de la entronización del Cristo en su ermita, que se llevó a cabo el 23 de agosto de 1674.
Un Año Jubilar que comenzará el domingo 7 de julio de 2024, festividad del Santísimo Cristo, coincidiendo con las Fiestas que cada año se celebran en su honor. Ese día se procederá a la apertura de la Puerta Santa a cargo del Obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante, Mons. D. José Ignacio Munilla Aguirre, y se prolongará hasta el domingo 6 de julio de 2025 con el cierre de la Puerta Santa.

Se trata de un Jubileo de carácter extraordinario puesto que el motivo por el que se otorga ese tiempo de gracia es un hecho destacado, en este caso la instauración del Cristo de la Sangre en ese pequeño templo. Un tiempo de gracia para el perdón de los pecados y, por tanto, debe de ser un año de reconciliación, de conversión y de penitencia sacramental.
Un año en el que se puede optar a una serie de beneficios espirituales si se cumplen una serie de requisitos como son: rezar por las intenciones del Papa, confesarse y comulgar. Pero, además, cada Jubileo lleva aparejado un condicionante particular que es la peregrinación. En el caso de Petrer, es a la ermita del Santísimo Cristo de la Sangre del Monte Calvario. Así que, para ganarse la indulgencia del Jubileo habrá que cumplir esos cuatro requisitos.
PRESENTACIÓN
Al acto de presentación de las actividades celebrado el 26 de abril en el Centro Cultural, conducido por el periodista local, Andrés Maestre, asistieron las máximas autoridades del Excmo. Ayuntamiento de Petrer, con su Alcaldesa Irene Navarro al frente, también el Vicario Episcopal de la zona IV, Emmanuel Sánchez Alarcón, el Arcipreste de Elda, Petrer, Sax y Salinas, Lucio Arnáiz, y el párroco de la Santa Cruz, Ramón Rodríguez Illán, así como los cronistas oficiales de Petrer y Elda, Mari Carmen Rico y Gabriel Segura, respectivamente. Igualmente, cabe resaltar la presencia del Presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Elda, José Pascual Barceló López, de los máximos responsables de todas las cofradías de la vecina localidad de Elda, representantes de la Cofradía de la Virgen del Remedio, Mayordomía de San Bonifacio Mártir, Comisión de Fiestas de la Santa Cruz, y numerosos dirigentes de Asociaciones de Petrer.

Fue un acto sencillo pero muy emotivo ya que se recitaron diversas poesías acompañadas por el guitarrista Pepe Payá. También, se aprovechó la ocasión para presentar la oración jubilar que ha elaborado el poeta petrerense Manuel Miralles Romero y que él mismo se encargó de recitar.
Asimismo, se procedió a la presentación del Cartel y del Logotipo Jubilar, diseñado por Mar Amat Maestre, que acompañará a todas las publicaciones y actos del acontecimiento.
ACTOS DEL AÑO JUBILAR
-Domingo – 7 de julio de 2024
Apertura de la Puerta Santa Jubilar
Solemne Eucaristía en la Ermita
-Sábado – 24 de agosto de 2024
Solemne Eucaristía en la Ermita con motivo del
350 Aniversario de la entronización de la Imagen del Cristo
-Sábado/Domingo 28/29 de septiembre de 2024
Romería Jubilar con la Virgen del Remedio
a la parroquia La Santa Cruz
-Domingo – 9 de marzo de 2025
Vía Crucis Jubilar a los cementerios
-Sábado – 5 de abril de 2025
Concierto Jubilar en la parroquia San Bartolomé Apóstol
Marchas de Procesión por la Unión Musical de Petrer
-Sábado –24 de mayo de 2025
Romería Jubilar a la Residencia de Mayores La Molineta
-Domingo – 15 de junio de 2025
Procesión Jubilar con las Imágenes del Santísimo Cristo, Virgen del Remedio y San Bonifacio Mártir
-Domingo – 6 de julio de 2025
Cierre de la Puerta Santa Jubilar
Solemne Eucaristía en la Ermita
MENSAJE DEL OBISPO: Mons. D. José Ignacio Munilla Aguirre
“Un saludo a todos los hijos de Petrer.
Comparto con vosotros vuestra ilusión, vuestra alegría por ese 350 aniversario de la entronización del Cristo de la Sangre.
¿Y qué mejor manera de compartir esa alegría que con un Año Jubilar?
Sí, el 7 de julio me gustaría que lo señalaseis bien en vuestro calendario, en ese calendario que solemos tener en nuestras cocinas. Un buen círculo en el día 7 de julio para que allí, pues, acudamos a la ermita.

Hagamos ese signo de la apertura de la puerta. Es todo un signo. Cristo es la puerta. Abrimos la puerta. Son puertas que están siempre abiertas, pero simbólicamente. Un año jubilar, requiere subrayarlo más. La puerta está abierta y se nos invita. Se nos invita a pasar, se nos invita a introducirnos.
Jesucristo es el camino, es la verdad y la vida y nos invita a ir y descansar en Él.
Sé que lo estáis preparando con ilusión. Tuve también el honor, la alegría de poder constituir esa mayordomía del Cristo de la Sangre recientemente, y el hecho de que este aniversario vaya acompañado de la constitución de esa mayordomía también permite que haya quien custodie, porque siempre conviene que haya alguien quien custodie un misterio, una devoción, para que todos los demás podamos beber de ella.
Os animo también a formar parte de esa mayordomía, pero, sobre todo, os invito a vivir el Año Jubilar; Tiempo de Gracia.
Un año Jubilar es una gran “perdonanza”, si me permitís la expresión, gran perdonanza es como decir la misericordia de Dios se ofrece a manos llenas, a manos llenas.
¿Seremos… seremos tan tontos? Permitidme la expresión, ¿tan duros de corazón, para no beber, para no aprovechar, para no acoger ese regalo de la misericordia de Dios?
Os invito, pues, a todos a vivirlo con intensidad, con ilusión, a compartirlo, a invitar también a familiares y conocidos nuestros, que quizás no estén tan cerca de la práctica religiosa y acaso tengan en este aniversario una buena oportunidad en su vida para descubrir el don del amor del Padre que nos ha sido revelado en la sangre de Cristo.
Hemos sido comprados, hemos sido comprados al precio de la sangre de Cristo. Tanto nos amó el Padre, que estuvo dispuesto a que su Hijo amado
derramase su sangre por nosotros.
Preparémonos, pues, con intensidad para ese próximo inicio del Año Jubilar en el 7 de julio.
Nos vemos allí. Dios mediante”.

EL CRISTO DE LA SANGRE Y SU ERMITA
Hay que remontarse al siglo XVII para fechar el origen de la devoción del pueblo de Petrer al Santísimo Cristo de la Sangre del Monte Calvario. Para ser más exactos, los vecinos de nuestra localidad levantaron, en el año 1674, un pequeño templo en lo alto de un peñasco. Era una ermita de una sola nave en la que, el 26 de agosto de ese mismo año, se entronizó la talla del Cristo de la Sangre que llegó de Valencia de la mano del Mosén Bonifacio García, presbítero petrerense que residía en la Capital del Turia.
Ya en el siglo XVIII, se llevó a cabo una actuación de restauración con el fin de ampliar ese “santuario”, estableciendo una estructura de nave de planta de cruz latina con nave central, capillas laterales, y una cúpula central de media naranja que, a día de hoy, sigue coronando el templo, a pesar de haber transcurrido más de tres siglos. Una vez concluyeron esas obras de ampliación, con la subida en procesión con alardo de la imagen del Cristo de la Sangre a su “casa”, fue reinaugurada esta ermita, en abril de 1970.
La talla del Crucificado de la Sangre que Petrer festejaba desde 1674, fue destruida durante la Guerra Civil. Pero ese revés no impidió que, una vez concluido conflicto bélico, nuestra localidad pudiera retomar la celebración de las fiestas, de 1940 a 1942, gracias a la solidaridad de la vecina Elda que cedió una talla de un Cristo Crucificado que se encontraba en el colegio de las Hermanas Carmelitas, ubicado en la calle San Roque.
Ya en 1943, la Mayordomía del Cristo de la Sangre, tuvo la posibilidad de adquirir una talla del Crucificado de la Escuela Valenciana que, desde ese año, preside el Altar Mayor de la ermita. Con motivo del 75 Aniversario de la llegada a Petrer de esa nueva talla se procedió a su restauración, concretamente el 26 de julio de 2017, en Almoradí, de la mano de Roberto Cabrera Reina, restaurador especializado en imaginería, trabajo en el que logró recuperar ciertos detalles como las ataduras de manos y pies, que por el paso del tiempo eran inapreciables.
Pasados dos meses, en octubre de ese mismo año la imagen regresó a su ermita portada a hombros por los costaleros en romería desde la ermita de San Bonifacio hasta la suya propia donde, de nuevo, fue entronado en el Altar Mayor.
JOSÉ VICENTE ROMERO: PRESIDENTE DE LA MAYORDOMÍA DEL CRISTO
Ha sido un proceso largo. ¿Cómo empezó todo?
Hace un par de años, en una conversación con Miguel Cano, el párroco de San Bartolomé, me comentó la posibilidad de solicitar el Año Jubilar. Le dije que tirara para delante y así fue como se gestó.
¿Parroquia y Mayordomía habéis ido codo a codo?
Sí, totalmente. En el momento nos conceden el Año Jubilar, constituimos la Mayordomía, con unos estatutos actualizados, en la que yo ejerzo como Presidente y Miguel Cano como Consiliario. Cuando el Obispo nos ratificó, busqué a ocho personas para que me acompañaran como Junta Directiva. Aunque hay constancia de que se lleva más de 100 años custodiando la imagen con diferentes grupos de personas, era necesario dar un paso cualitativo más y adaptar la Mayordomía a como están todas las asociaciones públicas de fieles, y así lo hemos hecho.
¿Cuál es la verdadera dimensión de la concesión del Año Jubilar?
El Año Jubilar es un tiempo de gracia en el que la persona se acerca al Señor y el templo es un lugar para ese acercamiento.
¿Qué mensaje quieres dar a los petrerenses?
Primero, queremos poner en valor a nuestros antepasados. Hace 350 años, trajeron una imagen de un crucificado y quedó entronizada en la ermita. La devoción hacia esa imagen es enorme y lo que hacemos es imitar y aprovechar ese acercamiento que la iglesia nos da. Tengo que recordar que la puerta de la ermita siempre está abierta, pero ahora de una manera más especial.

¿Habéis notado el apoyo de la gente?
Cuando pides para el Cristo es un derroche de energía increíble. Ha sido un proceso farragoso, pero no demasiado pesado porque ha habido mucha gente ayudando en el camino.







