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jueves, 17, septiembre, 2026
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La paz, protagonista de nuestras fiestas de Moros y Cristianos

La paz, protagonista de nuestras fiestas de Moros y Cristianos

Autor de: “LA RENDICIÓ”

Los estudios de los profesores Enrique Llobregat y Mikel de Epalza, de la Universidad de Alicante, sobre nuestra población en el periodo romano y de la época árabe en Hispania, deducen que Hispania no fue conquistada por los árabes en la época visigoda sino que se sometió a ellos a través del pacto celebrado en la población de Mula en el año 713 entre los musulmanes y el noble visigodo Teodomiro de Orihuela. Según estos especialistas, Teodomiro, el cual tenía funciones administrativas, pactó la paz con Abd Al-Aziz, jefe del ejército islámico en el Levante a través del llamado pacto de Tudmir, documento por el cual los árabes garantizaban la protección de todos los habitantes de las poblaciones que pertenecían a Teodomiro, entre las que se encontraban Orihuela, Mula, Lorca, Villena, Alicante, Elche o Elda, entre otras.

Casi seis siglos después, el día 19 de noviembre de 1265, después de 552 años, el rey Jaime I en persona, después de pactar y firmar la paz en su campamento con los sarracenos, “tomó la plaza” según relata el mismo rey en su libro” El LLibre del feits” De esta manera, podemos decir que nuestra población firmó la paz con los árabes, a través del pacto de Tudmir en el año 713 y en el año 1265 con el rey Jaume l por lo que “La paz” ha sido protagonista importante de nuestra historia local.

Este importantísimo hecho nos diferencia pues, en esta etapa histórica, nuestro territorio fue el único en el que se produjo un auténtico pacto el cual fue utilizado como modelo para toda Hispania. Documento de capital importancia en el que los historiadores se han basado para conocer cómo se condujo el ejemplar paso pacífico del dominio visigodo al musulmán, en contradicción con la realidad que nos encontramos ante su variación ofrecida en las celebraciones de las fiestas de Moros y Cristianos que hoy, ante el problema del terrorismo, más que nunca, los pueblos cultos deben recuperar como valor modélico entre ambas culturas.

EN NUESTRA FIESTA
Nuestra fiesta de Moros y Cristianos, reconocida institucionalmente el día 30 de septiembre de 1964 como Fiestas Hispano- Árabes, inició su andadura histórica a través de la soldadesca local que revivió el proceso histórico que cambió el devenir de la historia de Hispania y, posteriormente, el de Europa. Historia que se inició en la España Visigoda cuando en el año 713 judíos y cristianos, fuerzas poderosas en la sociedad de aquel entonces, pactaron el dominio político con los árabes dominantes afincados en el norte de África.

Está documentado que fue a través de las fiestas de la soldadesca donde se iniciaron nuestras actuales Fiestas de Moros y Cristianos con el nombre de “hacer la Función”, equivalente a hacer la Fiesta. Así, tenemos ejemplos en Jumilla, en el año 1614, con el denominado “castillo de los moros” y también en nuestro pueblo de Petrer en el año 1.666, dónde por orden del virrey de Valencia se ordena por correo al concejo de nuestro pueblo, que se nombre por “suerte”, Capitán, Alférez y Sargento como se viene haciendo desde inmemorial.

Los mandos militares ordenaron la celebración de estas representaciones de Moros y Cristianos en las poblaciones donde había soldadesca para festejar al patrón del pueblo, instalando un castillo de madera e interpretando en dos embajadas el argumento reseñado entre moros y cristianos. Fiestas éstas que arraigaron a través de los siglos no sólo en el pueblo llano sino también en cortes palaciegas, en fiestas onomásticas y en cuarteles y campamentos militares donde, como ya hemos señalado, se montaban escenarios con castillos de madera y otros espacios simulando ríos en los que se representaban batallas navales…

Fueron funciones teatrales muy famosas con ataviados ropajes de la época, con actos de tiro y espada que acababan evocando en sus embajadas la victoria de los cristianos sobre los musulmanes. Encuentros de lucha a muerte que recibían la ayuda celestial de santos como Santiago Matamoros, hecho recordado en las crónicas medievales en distintas zona de España. De aquellos tiempos nos llega el mismo esquema teatral que ha perdurado hasta la actualidad en los pueblos celebrantes, donde el moro vence al cristiano y luego es el cristiano quien vence al moro invasor, representando la caída del último bastión de Granada produciso en el año 1492 después de casi ocho siglos de vivencias hispanoárabes.

Nuestros antepasados supieron valorar el auténtico concepto de la universalidad de nuestra historia, por eso a la hora de cimentar los valores no se ajustaron a las citas de las guerras mutuas, sino que congregaron los valores históricos, por eso en el bando cristiano aparecieron nombres de comparsas antiguas de Romanos, Garibaldinos.. valores de culturas históricas y personajes que sellaron la historia evocando los verdaderos bienes de lo que significó Occidente, pues “cuando se produce la reconquista de los territorios de Al Ándalus por parte del mundo cristiano, ésta no borró su cultura y sus formas, sino que existieron rasgos hasta incluso después de la expulsión de los moriscos en el siglo XVI”.

De todo aquel período nos queda la España cultural y monumental de las tres religiones. Seguir enfrentándolas con fuego y sangre, aunque sea ficticia, es una aberración que no corresponde con nuestra historia. Esta impregnación cultural transformó el patrimonio intelectual de Occidente. No nos engañemos. La España y la Europa que conocemos no hubieran sido las mismas sin ocho siglos de coexistencia e interacción con el Islam.

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