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sábado, 19, septiembre, 2026
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La muerte de las carasas (o qué podemos hacer para revitalizarlas)

La muerte de las carasas (o qué podemos hacer para revitalizarlas)

Somos caraser@s, principalmente del sábado, aunque por supuesto, también hemos salido otros días. Nos lo pasamos genial saliendo de carasa, pero también planificándolas, preparando los disfraces y conviviendo el día en que salimos.

Nos gustaría seguir haciéndolo. El caso es que desde hace unos años vemos con mucha preocupación el declive en el que están sumidas las carasas, tanto a nivel de participación de carasas como de participación de público, porque, no lo olvidemos, el público participa de igual forma que la carasa. No se entiende una sin el otro. Son parte de la misma tradición. De hecho, entendemos que a la carasa la define, no tanto la tela de la cara o la ropa antigua, sino el juego que se establece entre el espectador y la carasa. “Me coneixes ???”, “saps qui soc???”, esta es la esencia de las carasas, sin esta interacción, ni siquiera las carasas de máscara de tela y ropa antigua se podrían llamar de tal forma ya que no pasarían de ser un simple desfile.

Por este motivo nos gustaría reivindicar desde estas líneas la figura de la carasa de colla. Esta figura que hace que nos juntemos todos los años para pensar cómo elaborar un disfraz divertido, con un tema común (algunas veces con una pizca de crítica) y que propicie de alguna forma la interacción con el espectador. En estos años que llevamos saliendo como colla hemos salido de montaña rusa, de natación sincronizada (con piscina y todo), de moscas con la caca de wassap, de ganchilleras (con árbol forrado de ganchillo) y este año de mascletá con “foguerer” y “carasera major”. Esta visión de las carasas no nos la hemos inventado nosotr@s, hace mas de 30 años que este tipo de collas participa en las carasas, conocemos amig@s, como se puede ver en la foto adjunta, que salieron de señales de tráfico, charlot, las chicas de la cruz verde, Mortadelo y Filemón, rotondas, planetas, bailarinas de salsa, … la lista es interminable.

En nuestro entorno todas las personas que conocen nuestra forma de entender las carasas vienen todos los años a vernos porque saben que cada año sacamos un tema nuevo y que siempre buscamos el juego con el público y su complicidad. Crear esta espectación en el público es uno de los factores que necesitan las carasas para revitalizarse. Para que la gente vaya a ver las carasas tiene que pasar un rato divertido y ser cada año distinto, de no ser así las calles se quedan vacías y las carasas se quedan sin juego y por extensión sin su esencia. Esto no quiere decir que nos parezca mal que se siga saliendo con la ropa del armario de la abuela, en absoluto, ya hemos dicho que somos caraser@s, lo que sí queremos reivindicar es que tan carasas son unas como las otras, que este también puede ser el camino y que para revitalizarlas hay que contar también que existe este tipo de carasas y no ocultarlas.

Son 5 años saliendo con disfraces distintos cada año y la repercusión es casi nula a todos los niveles. Otro de los problemas que pensamos que se debería corregir es la forma en que se comunican las carasas en los colegios, porque creemos que en vez de crear cantera estamos obteniendo el efecto contrario y creando anticaraser@s. A l@s niñ@s se les cuenta que las carasas son vestirte con ropa vieja y ponerte una máscara (que la mayoría de veces les agobia) y desfilar en el patio del colegio durante un rato, para después bailar la danza de les carases. Todo esto es parte de las carasas, por supuesto, pero… no están completas sin el juego,… y a l@s niñ@s lo que más les gusta es jugar. Si el niño no juega a adivinar la identidad, a sus ojos el día de carasas del cole se queda en un desfile estrafalario y molesto, que no entiende y que como resultado hace que no quiera ni oir hablar de las carasas.

Tienen que jugar a adivinar quién son, el disfraz es lo de menos, lo importante es el juego. Si además el disfraz lo planifican en grupo pues mucho mejor. Quizá así consigamos que los niños les digan a sus padres: “vamos a ver las carasas, a jugar un rato y a pasarlo bien”. Y por último también queremos llamar la atención sobre el horario en que se celebran. Pensamos que podrían empezar a las 18:00 horas ya que hasta esa hora no hay quien nos mueva del sofá (sí, a nosotr@s tampoco) y las calles desde las 17:00 a las 18:00 son un desierto. Incluso para poder vestirnos nos vendría bien un poco más de margen. Si queremos que las carasas vuelvan a tener la popularidad que tenían hace 30 años y acabar con su declive, debemos pasar a la acción, ya que si no hacemos nada, nada pasará… y las carasas morirán.

Esto lo pensamos, entre otras, las siguientes carasas: Manuel J. Calatayud, Luis Abad, Nuria Calatayud, Carmen Beltrán, Araceli Moltó, Nuria Moltó, Merce Rodríguez, Alberto Moltó, M.ª José Quiles, Maria Elisa Alba, María Elisa Abad. PD: Nuestro más fervoroso aplauso a la Colla de Dolçainers i Tabaleters el Terròs, que todos los años siguen erre que erre, empeñad@s, también, en que esta tradición tan nuestra no se acabe.

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