Gracias, Marcos Ana
A día de hoy son tantos los escritos que se han hecho en memoria
de Marcos Ana que es difícil decir cosas que no se hayan dicho ya
sobre su vida, su obra y su persona. Marcos Ana siempre estaba ahí,
símbolo de la humildad y la lucham, persona que pudiendo haber
utilizado todo el rencor de las injusticias y la represión sufridas
durante su juventud y primera edad adulta, es capaz de sublimarlas y
convertirlas en una historia de vida y esperanza, de luchas por los
DDHH y por la reconciliación.
Personas como Marcos Ana hay muy pocas
en la vida y en el Ateneo Cultural Republicà de Petrer hemos tenido
la suerte de compartir algunos momentos de su valiosa vida. Aún
recuerdo aquella mañana en que fuimos Antonio Bernabé y yo a San
Isidro de Albatera a recogerlo para traerlo a Petrer. Desde que se
subió al coche hasta la presentación de su charla pudimos disfrutar
de su compañía, de sus palabras y de esa oportunidad histórica que
tuvimos conociendo a una persona única, íntegra y necesaria.
Marcos Ana, testimonio viviente de la crueldad de las cárceles
franquistas (preso que estuvo más tiempo encarcelado. De los 19 a
los 42 años) vinopara demostrarnos que se puede aprender de todo,
incluso en los peores momentos y que en la vida, tan importante como
el propio testimonio es el de la memoria de quienes compartieron la
lucha y la esperanza por tener un mundo mejor. Marcos Ana tras lo
dramático y lo cruel siempre vislumbra la esperanza. Yo dije, de
modo distendido, que Bertoit Brech tenía que haber escrito su poema
de “hay hombres que luchan un día y son los buenos…” pensando
en él, porque pocas personas son tan imprescindibles como Marcos Ana
para conocer nuestra historia y no volver a repetirla.
Cuando después
de la presentación comenzó a hablar de pie, con misma energía que
si estuviera dando un mitin y con voz jovial y estilo enérgico contó
su vida, su obra, sus experiencias y sus ilusiones. Nos dejó a toda
la audiencia boquiabierta, alcanzando el momento más intenso al
relatar cómo un torturador le había dicho “¿por qué continúas
con esa lucha que no te reporta ningún beneficio?” Y él le había
contestado: “para que nadie de pueda hacer a usted lo que usted me
está haciendo a mí”.
Esto es dignidad, otra palabra que define a
Marcos Ana. Ese día supimos que la dignidad y la humanidad también
se aprenden y se transmiten cuando se comparten experiencias como la
de escuchar a Marcos Ana. Sus palabras, sus gestos, su persona
emanaba una especial atracción que nos hizo sentirnos importantes
sólo por poder disfrutar de su compañía. Nunca pensamos que
pudiéramos tener la oportunidad de conocerlo igual que nunca
pensamos que un día nos pudiera dejar.
Tuvimos otra oportunidad de
que nos volviese a visitar pero una enfermedad se lo impidió.
Gracias a las nuevas tecnologías no suspendimos el acto y a través
de Skype pudimos realizarlo. La imposibilidad de su presencia física
no impidió que el ambiente se cargara de emoción. Varios artistas
del a comarca le hicieron llegar sus voces recitando sus versos y al
mismo tiempo él nos transmitía el cariño que tenía hacia las
gentes de nuestro Petrer y, de modo especial, al Ateneo, con sus
espontáneas y amables palabras, regalándonos también versos suyos
recitados con su propia voz.
No podemos repetir la experiencia pero
sí recordarla y con este recuerdo empezamos nuestro homenaje a esta
grandísima persona que un día formó parte de nuestra vida y muchos
días de nuestro pensamiento. Fue el primer socio de honor del Ateneu
Cultural Republicà de Petrer, no solo nos dijo cómo es un árbol,
también nos marcó el camino. Gracias, Marcos Ana.







