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viernes, 18, septiembre, 2026
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Gracias, Marcos Ana

Gracias, Marcos Ana

A día de hoy son tantos los escritos que se han hecho en memoria de Marcos Ana que es difícil decir cosas que no se hayan dicho ya sobre su vida, su obra y su persona. Marcos Ana siempre estaba ahí, símbolo de la humildad y la lucham, persona que pudiendo haber utilizado todo el rencor de las injusticias y la represión sufridas durante su juventud y primera edad adulta, es capaz de sublimarlas y convertirlas en una historia de vida y esperanza, de luchas por los DDHH y por la reconciliación.

Personas como Marcos Ana hay muy pocas en la vida y en el Ateneo Cultural Republicà de Petrer hemos tenido la suerte de compartir algunos momentos de su valiosa vida. Aún recuerdo aquella mañana en que fuimos Antonio Bernabé y yo a San Isidro de Albatera a recogerlo para traerlo a Petrer. Desde que se subió al coche hasta la presentación de su charla pudimos disfrutar de su compañía, de sus palabras y de esa oportunidad histórica que tuvimos conociendo a una persona única, íntegra y necesaria.

Marcos Ana, testimonio viviente de la crueldad de las cárceles franquistas (preso que estuvo más tiempo encarcelado. De los 19 a los 42 años) vinopara demostrarnos que se puede aprender de todo, incluso en los peores momentos y que en la vida, tan importante como el propio testimonio es el de la memoria de quienes compartieron la lucha y la esperanza por tener un mundo mejor. Marcos Ana tras lo dramático y lo cruel siempre vislumbra la esperanza. Yo dije, de modo distendido, que Bertoit Brech tenía que haber escrito su poema de “hay hombres que luchan un día y son los buenos…” pensando en él, porque pocas personas son tan imprescindibles como Marcos Ana para conocer nuestra historia y no volver a repetirla.

Cuando después de la presentación comenzó a hablar de pie, con misma energía que si estuviera dando un mitin y con voz jovial y estilo enérgico contó su vida, su obra, sus experiencias y sus ilusiones. Nos dejó a toda la audiencia boquiabierta, alcanzando el momento más intenso al relatar cómo un torturador le había dicho “¿por qué continúas con esa lucha que no te reporta ningún beneficio?” Y él le había contestado: “para que nadie de pueda hacer a usted lo que usted me está haciendo a mí”.

Esto es dignidad, otra palabra que define a Marcos Ana. Ese día supimos que la dignidad y la humanidad también se aprenden y se transmiten cuando se comparten experiencias como la de escuchar a Marcos Ana. Sus palabras, sus gestos, su persona emanaba una especial atracción que nos hizo sentirnos importantes sólo por poder disfrutar de su compañía. Nunca pensamos que pudiéramos tener la oportunidad de conocerlo igual que nunca pensamos que un día nos pudiera dejar.

Tuvimos otra oportunidad de que nos volviese a visitar pero una enfermedad se lo impidió. Gracias a las nuevas tecnologías no suspendimos el acto y a través de Skype pudimos realizarlo. La imposibilidad de su presencia física no impidió que el ambiente se cargara de emoción. Varios artistas del a comarca le hicieron llegar sus voces recitando sus versos y al mismo tiempo él nos transmitía el cariño que tenía hacia las gentes de nuestro Petrer y, de modo especial, al Ateneo, con sus espontáneas y amables palabras, regalándonos también versos suyos recitados con su propia voz.

No podemos repetir la experiencia pero sí recordarla y con este recuerdo empezamos nuestro homenaje a esta grandísima persona que un día formó parte de nuestra vida y muchos días de nuestro pensamiento. Fue el primer socio de honor del Ateneu Cultural Republicà de Petrer, no solo nos dijo cómo es un árbol, también nos marcó el camino. Gracias, Marcos Ana.

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