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jueves, 17, septiembre, 2026
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La alfarería tradicional en Petrer

La alfarería tradicional en Petrer

El pasado 19 de julio fue Santa Justa y Rufina, hermanas procedentes de una modesta familia de alfareros de Híspalis, acual Sevilla, que sufrieron martirio en el año 287 d. C. Debido a su origen fueron nombradas patronas de Sevilla y del gremio de alfareros.

En honor a esta festividad, el Museo ha creído conveniente dedicar esta sección a la artesanía alfarera de Petrer que tuvo una presencia relevante en la localidad desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XX, cuando poco a poco fueron cerrando las alfarerías por diversos motivos. Como se recoge en el estudio más importante realizado sobre la alfarería contemporánea de Petrer escrito por la archivera municipal, M.ª Carmen Rico Navarro, la primera noticia referida a la actividad alfarera de Petrer se halla en el Llibre de giradora de 1655, donde se habla de un “solar de casa on se fa la teula“.

Poco después, en 1667, el Conde de Elda otorgó a Batiste Bedos permiso para abrir una alfarería. Ya en el siglo XVIII, encontramos documentos que citan “la calle que sube a les cantarerías“, constatando la existencia ya en ese momento de un barrio alfarero en la villa (Rico, 1996). El paulatino desarrollo de la alfarería en Petrer llevó a que se intensificara la relación con la vecina población de Agost, desde la cual, durante el siglo XIX, se fueron instalando diversos alfareros en nuestra localidad, entre los que destacan Vicente Brotons.

Durante todo este siglo la actividad alfarera de Petrer fue creciendo, documentándose en 1870 cuatro hornos de cacharrería y un horno de tejas, destacando durante este periodo las familias alfareras de Román, Beltrán y Payá. En la primera mitad del siglo XX se constituyó la Unión Alfarera, S.A. formada por cuatro alfarerías de Petrer; años más tarde, durante la Guerra Civil, se produjo una crisis en la producción alfarera superada paulatinamente tras la finalización del conflicto.

En la segunda mitad del siglo la industria zapatera comenzó a tener gran fuerza en detrimento de la alfarería que se vió afectada por la proliferación del plástico como elemento imprescindible en la vida cotidiana, lo cual, unido a la aparición del frigorífico y la instalación de agua corriente en la mayoría de los hogares, relegó los recipientes cerámicos a un uso exclusivamente decorativo; haciendo prácticamente desaparecer la tradición producción alfarera de nuestra localidad. La última alfarería, la de Miguel Román Aracil, cerró en 1970.

PARA SABER MÁS:
 Esta información se encuentra en el libro de Mari Carmen Rico Navarro Del barro al cacharro. La artesanía alfarera de Petrer, editado por el Ayuntamiento de Petrer, Caixa Petrer y la Universidad de Alicante en 1996.

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