Plantar árboles a raiz desnuda
El invierno es la mejor estación del año para plantar árboles
frutales a raíz desnuda. En esta época invernal, se pueden plantar
frutales de hoja caduca como cerezos, perales, manzanos,
melocotoneros, ciruelos, almendros y nogales, entre muchos otros.
Antes de iniciar la plantación de cualquier árbol frutal a raíz
desnuda es aconsejable recortar las raíces que estén secas, rotas,
podridas o estropeadas así como las que sean muy largas. También,
es recomendable introducir el árbol en una cubeta llena de agua. El
primer paso que hay que dar es cavar un hoyo bastante amplio,
ligeramente más grande que el diámetro y la profundidad del árbol
y que el volumen del suelo radicular, con el fin de que las raíces
dispongan de espacio suficiente para extenderse.
Además, hay que
remover la tierra y airearla así como comprobar que no quedan raíces
grandes de otras hierbas. Antes de introducir el ejemplar en el hoyo,
se debe de clavar un tutor en el fondo para fijar el árbol y de esta
forma evitar que se pueda tumbar o ladear mientras no echa raíces y
se agarra. Asimismo, la tierra que se ha extraído del hoyo se debe
de mezclar bien con un abono orgánico como estiércol, mantilla o
turba con la finalidad de enriquecer la tierra y que el árbol
disponga de una reserva de nutrientes.
Cuando se introduce el árbol
en el hoyo hay que procurar que quede el cuello a ras del suelo, no
enterrarlo. Aclarar que el cuello es el punto de separación entre el
tronco y las raíces. Seguidamente, hay que ir echando la tierra que
previamente hemos abonado y asentándola con el pie o con el mango de
una azada para que no queden bolsas de aire entre las raíces y la
tierra. Una vez plantado el árbol con la ayuda de una azada es
conveniente crear un alcorque alrededor del tronco para que el agua
del riego quede estancada. Además, no hay que olvidar que es
conveniente regar con cierta frecuencia, más o menos cada dos
semanas.







