El verano en Petrer
Por: Mari Carmen Rico Navarro Cronista oficial de la Villa de
Petrer
El lunes 21 de junio comienza el verano y lo hará a las 5 horas y
32 minutos hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio
Astronómico Nacional. Esta estación durará 93 días y 15
horas hasta el miércoles, 22 de septiembre con el comienzo del
otoño. Aprovechando su entrada, daremos un breve repaso a
tradiciones de Petrer ligadas a la estación estival.
El Petrer de la
primera mitad del siglo XX tenía las características de un pueblo
rural y uno de los primeros recuerdos que tenemos es la imagen de las
mujeres haciendo encaje de bolillos, a las puertas de sus casas,
durante las calurosas tardes de verano. Por las noches la gente salía
a tomar el fresco para resarcirse del calor y sacaba sus mecedoras y
sillas. Todavía, hoy, en algunas calles los vecinos salen a las
puertas de sus casas a tomar el fresco, conversando en improvisadas y
animadas tertulias.
Cerramos los ojos por un momento y vemos nuestras
calles y los patios de las casas, al anochecer, con gente que comenta
lo que ha sucedido a lo largo del día. La mayoría de las veces
acompañados de un botijo y, por qué no, de la típica “palometa”
o del “canariet”. También cuando llegaba el buen tiempo, el que
tenía y podía, se trasladaba a las cuevas, esas viviendas
trogloditas de las que tanto sabemos en Petrer y que mantienen una
temperatura ideal tanto en verano como en invierno.
Cuando terminaban
las fiestas del Cristo era tradición, todavía hay quien la sigue,
irse a las casas de campo a pasar el verano. Volvemos a cerrar los
ojos y podemos imaginar la placeta de San Bonifacio, los sábados y
domingos de verano por la noche, y vemos cómo se juntaban en este
singular enclave un grupo de amantes de los bailes regionales, en
particular de todo tipo de jotas. Entre los asistentes estaban
Facundo, como uno de los organizadores; “Almeja”, un villenero
que vivía en la calle San Rafael; “el Salinero”, gran bailarín
de jotas; “la Fardacha”, que vivía en la misma ermita y otras
muchas personas amantes de este folclore.
Bajamos hasta la plaça de
Dalt, concretamente al Café El Terròs, desde donde se proyectaba
cine, al igual que en el Gran Cinema en la Explanada que funcionó
durante muchos años como cine de verano. Después nos dirigimos
hasta la calle Sancho Tello, a la puerta del Cine Avenida, que estaba
a espaldas del Teatro Cervantes. Este cine, a inicios de los años
cincuenta del pasado siglo, era también cine de verano y también se
hacía baile en él, aunque después se cubrió.
Hubo otro cine de
verano en lo que años más tarde fue el Chiqui. Este local era
propiedad de Vicente y Paco Villaplana. Vemos también a los jóvenes
pasear por el camino de los Pasos, actual Explanada, comiendo las
refrescantes lechugas, hortalizas y otros frutos del Hort del
Xambiter (hoy Parc 9 d’octubre). Escuchamos también melancólicas
habaneras que cantan los parroquianos del Café La Estrella, más
conocido por el apodo de su dueño, “Pebrella”, en la calle
Gabriel Payá.
Durante las noches veraniegas sus clientes, sentados a
la puerta del local, cantan canciones a coro hasta altas horas de la
madrugada. También esos veranos de hace ya unos años nos rememoran
los típicos puestos de melones y sandías, la fiesta del Cristo, el
olor a plantas aromáticas que impregnaba la replaceta de su ermita y
la fiesta de San Bartolomé. Vemos y escuchamos a Ricardo “Pebrella”
y al “tío Pere el Fayago”, entre otros heladeros, recorriendo
las calles y ofreciendo sus sabrosos y refrescantes granizados.
Nos
dirigimos hasta la Explanada y nos protegemos del calor en el toldo
del bar del Chico de la Blusa, mientras nos tomamos una sabrosa sepia
a la plancha y un “mesclaet” y, después, nos dirigimos a la
calle La Iglesia a disfrutar de una partida de pelota. Y por
supuesto, un sinfín más de recuerdos y tradiciones del Petrer de
antaño que iremos recordando en próximas crónicas. Cuánto y
cuánto recuerdo nos viene a la memoria a cada uno de nosotros. Sin
duda muchísimos más.
Hoy, el verano nos sugiere vacaciones, playa,
baños en las piscinas municipales, Conciertos de Verano, Semana de
la Guitarra, los sabrosos caracoles en las terrazas de nuestros bares
y muchas más actividades interesantes que nos ayudan a disfrutar de
una de las estaciones más deseadas. ¡Ojalá tengamos un buen
verano!







